¿Por qué contactar a un psicólogo?

No es fácil decidir contactar a un psicólogo, pero hay cosas que pueden ayudarte a manejar la primera llamada telefónica. En este artículo, damos información sobre lo que sucede durante la primera llamada telefónica, qué podemos esperar y qué podemos preguntar al psicólogo profesional.

Necesito un psicólogo. ¿Llamar? ¿Y qué digo?

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Qué sucede, generalmente, durante la primera llamada telefónica con un psicólogo

No es fácil decidir llamar a un psicólogo y, potencialmente, tomar un camino. Para hacerlo, es cuestionarse y aceptar hablar sobre aspectos complicados de su vida.

Hay cosas que es bueno saber y que pueden facilitar el momento del primer contacto.

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Qué necesitas preguntarte antes de llamar

¿Estás motivado para emprender una terapia? ¿Qué nivel de prioridad le darás al psicólogo en tus compromisos?

¿Vas a ver al psicólogo animado por alguien? Es importante moverse para obtener ayuda, pero la diferencia la hace la motivación personal. Si sientes que esta elección no es del todo tuya, será más difícil hablar de ti mismo y tomar conciencia de ti.

Quieren que llame a un psicólogo, pero soy escéptico

No es trabajo del psicólogo convencerte de emprender una terapia o un camino de cambio. Supongamos que si piensas que nada ayudará, nada lo hará. La motivación también incluye un acto de confianza y de autoconvencimiento. “Sé que puedo hacerlo y que es el momento y la elección correcta.” Por supuesto, puedes tener dudas, enigmas, miedos y puedes verbalizarlos al profesional. Esta será una de las principales etapas del viaje: “aclarar ideas” sobre aspectos que aún no están claros.

La primera llamada telefónica no es la primera entrevista

La primera entrevista no es solo un momento donde te conoces y te encuentras, ya es una herramienta importante que el psicólogo utiliza para hacerse una idea del problema y de las posibles soluciones. Por lo tanto, no es por teléfono —una herramienta utilizada para acordar la cita— que tendrás que explicar el problema en detalle. Pero podrás mencionarlo.

El secreto profesional ya está en acción

Todo lo que se dice en la consulta de un psicólogo permanece en la consulta del psicólogo, protegido por el secreto profesional. Esta regla ya se aplica durante la primera llamada telefónica. Lo que dices y hasta el simple hecho de que has solicitado una cita no se divulga ni puede ser divulgado.

¿Qué pasa con la farmacoterapia?

Para el psicólogo, es útil saber si estás tomando medicamentos y cuáles, información que puedes dar ya por teléfono. Sin embargo, no es tarea ni competencia del psicólogo tomar decisiones o posiciones respecto a la terapia dada por el médico o el psiquiatra. Si es necesario o útil y si estás de acuerdo, el profesional puede luego comunicarse con el médico para alinear la estrategia terapéutica. Recuerda que el profesional te confrontará sobre las decisiones a tomar. Eres una parte activa del camino.

Puedes presentar tu problema sin darle un nombre

Es posible que ya hayas encontrado información sobre lo que sientes: por ejemplo, la ansiedad es un síntoma bastante conocido, por lo que es probable que en la llamada telefónica sientas que expresas que “sufres de trastornos de ansiedad”. Sin embargo, es útil decirle al psicólogo lo que sientes en lugar de proponer un “autodiagnóstico”. De esta manera, puedes enmarcar el problema según tu descripción. Además, puedes sentirte libre de expresar tus emociones, sin preocuparte por usar un lenguaje técnico o proporcionar información que no sea necesaria.

Lo que puedes preguntar a un psicólogo durante la primera llamada telefónica

1. ¿La primera entrevista es gratuita? ¿Cuánto cuesta?

Algunos psicólogos adoptan la política de la primera entrevista gratuita, pero esto por parte del profesional no es una obligación, y si la entrevista es gratuita o no no dice nada relevante sobre el resultado de una posible terapia o sobre las competencias del profesional. Para evitar la incomodidad durante la primera sesión, puedes preguntar abiertamente si el profesional que has elegido adopta esta política y, si no la adopta, cuál es la remuneración profesional (de la que recordamos es deducible como gastos de salud).

2. ¿Pero es mi caso?

Quiero saber si el profesional que he contactado trata específicamente mi problema

Puedes preguntar al profesional si tiene experiencia, por ejemplo, en el tratamiento de trastornos de ansiedad o una referencia a un sitio/página donde puedas encontrar información sobre su actividad.

3. ¿Practicas la hipnosis?

Es posible que tengas información (de otras personas o por tu cuenta) sobre el tipo de intervención que te conviene. Internet ahora proporciona mucha información. O un conocido ha utilizado con éxito una práctica terapéutica determinada. Por muy precisa que pueda ser la información de la que dispongas, siempre es bueno dejar que el terapeuta decida la metodología a utilizar. Si has oído hablar de un enfoque determinado, entonces una comparación con el profesional es sin duda útil. El hecho de que puedas proponer un método no significa que el psicólogo deba usarlo realmente, si no cree que sea apropiado.

Sin embargo, la comparación activa y constructiva sigue siendo fundamental, el elemento básico del camino psicológico.

4. ¿Debo informar a mi médico?

Es posible que sea necesario consultar —incluso antes de ir al psicólogo— a un especialista que excluya patologías orgánicas en curso que puedan explicar tu problema.

Sobre todo en el caso de trastornos somáticos, es posible que el psicólogo, antes de realizar una entrevista, necesite excluir la presencia de ciertas enfermedades.

Sin embargo, la presencia de enfermedades no excluye la necesidad de apoyo psicológico, para facilitar, por ejemplo, el camino del tratamiento, el fortalecimiento de los recursos psíquicos.

Lo que NO sucederá durante la primera llamada telefónica con un psicólogo

Apenas encontrarás un psicólogo que te dé “consejos” por teléfono, especialmente si no conoce la situación a fondo. Y eso es bueno para ti. No puede haber ninguna indicación útil sobre cómo hacer las cosas de manera más efectiva si no tienes una definición clara del problema y de los objetivos.

El psicólogo no tiene superpoderes.

Por mucho que un profesional esté capacitado para manejar ciertas dificultades o patologías, en realidad le estás pidiendo a un extraño que sabe muy poco sobre ti qué hacer.

Es absolutamente normal sentir la necesidad de respuestas rápidas y simples, pero el trabajo del psicólogo es complejo y también lo es el camino del autoconocimiento.

Mitos a desmitificar

¿El psicólogo “manipula” e interpreta lo que digo?

El miedo a que el psicólogo te haga hacer o decir cosas en contra de tu voluntad es bastante común. Lo mismo ocurre con el temor de que tus palabras sean mal representadas o que se les dé un sentido que no compartes en absoluto. Recordemos que estamos hablando de un profesional que está sujeto a un código de ética estricto y cuya ética contempla el respeto a la persona que ha solicitado ayuda. Además, el paciente es siempre una parte activa del proceso y puede en cualquier momento discutir con el psicólogo sus dudas y opiniones. La relación de confianza y de compartir subyace a todo el camino recorrido.

Llamo a mi hijo: ¿es bueno no decirle que irá al psicólogo?

La creencia de que el niño no comprende la importancia del camino psicológico es, lamentablemente, muy común. En cambio, es muy importante involucrarlo en la decisión y hacerle sentir que es considerado un participante activo. Al igual que con los adultos, la motivación es muy importante. Obviamente, las palabras a adoptar son importantes y deben adaptarse a la edad y al nivel cognitivo del niño. Nuevamente, el profesional puede ayudarte. Se aconseja, pero el mismo psicólogo lo hará en la primera llamada telefónica, hará al menos una primera entrevista en ausencia del menor, para definir el mejor enfoque. En el caso de los adolescentes, sin embargo, es mejor involucrarlos activamente de inmediato y, si es posible, dejarles hacer la primera llamada telefónica. Si es menor de edad, el profesional necesitará el consentimiento informado de ambos padres, o del tutor legal, y se comunicará periódicamente para confrontarse sobre el itinerario.

Recordemos que el niño también tiene derecho al secreto profesional, del cual solo se puede hacer excepción en casos de peligro y riesgo comprobados para el niño (por ejemplo, intención de autolesionarse o suicida).

En las “manos” correctas

Cuando te sientas listo para dar este paso, asegúrate de que el profesional sea un psicólogo autorizado para ejercer la profesión verificando su adhesión al Colegio. Tienes derecho a pedir el número de inscripción en el Registro regional de profesionales y el profesional tiene el deber de comunicártelo. La confianza es un edificio que se construye ladrillo a ladrillo.

Gracias a Simona Adelaide Martini por su valiosa contribución.

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